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Lic. Germán Diorio > El Psicólogo del Club > Artículos

SILENZIO STAMPA

Toda medida extrema provoca un análisis, a veces tan extremo como esa medida, y eso es tal vez lo que pasa con esta decisión de los jugadores de la Selección Nacional de no hablar más (por ahora) con la prensa. Y me parece importante aclarar el “por ahora”, porque sabemos que este tipo de manifestaciones no son definitivas, ya que suele tratarse de sentencias que el protagonista lanza en caliente, en medio de un shock emocional, y que por ende seguramente serán revisadas cuando el estado de ebullición baje. Sino, basta recordar la renuncia de Messi después de la final de la Copa América.

El deportista está acostumbrado a enfrentar un oponente al que intenta vencer, está en la naturaleza de la competencia y en su esencia misma, pero no creo que en esta decisión los jugadores estén buscando un enemigo en la prensa ni mucho menos. Los enemigos, rivales u oponentes de este plantel son sus pares colombianos, brasileños, chilenos o uruguayos, por citar solo algunos de sus rivales en el camino hacia el Mundial de Rusia. La prensa, por más que a algún periodista con el ego alto le gustaría, no entra en esta categoría, y ponerla como enemigo directo y foco de sus desvelos sería demasiado presuntuoso por parte de los periodistas, y demasiado riesgoso para los jugadores, porque un deportista de alta competencia ya tiene demasiado con ocuparse de su preparación y del rival a vencer, como para ponerse también a pensar o luchar con los periodistas o la opinión pública.

El futbolista profesional necesita poner todo su foco y su energía para responder a las exigencias que demanda el deporte de estos tiempos, y distraer recursos en enemigos imaginarios puede ser fatal.

Convivir con el entorno, la prensa y la opinión pública es algo para lo que no siempre están preparados los deportistas de alta competencia, y en nuestro país, sabemos, más de una vez se habla o se juzga con mayor crudeza a un futbolista que a un político corrupto o a un delincuente. Y el costado no estratégico de esta medida, puede tener que ver con ese no saber cómo manejar una situación que se les está yendo de las manos a los jugadores. El jugador está acostumbrado a responder dentro de la cancha, golpe por golpe, gol por gol, y es evidente que esta situación, que ellos interpretan como una agresión que ha superado los límites que están dispuestos a tolerar, los empuja a responder, y lo hicieron de esa forma, llamándose a silencio como modo de respuesta o hasta castigo, si se quiere, aun sabiendo que no todos los periodistas están en la misma bolsa, o merecerían ese trato particular.

El “cerrar puertas” suele ser un mecanismo eficaz para tratar de controlar la dispersión de energía que provoca luchar contra rumores, presiones del entorno o el tener que estar siempre dando una respuesta. Muchos grupos, ante lo que consideran una agresión, encuentran en el “meterse para adentro” una ayuda para generar un plus de motivación, pero fundamentalmente, para potenciar su enfoque en su trabajo prioritario: prepararse para ganar un partido de fútbol. El súper profesionalismo y la exposición demandan atender cuestiones de marketing y prensa para los jugadores de este nivel, pero cuando la cabeza está en muchas cosas, y entre ellas hay focos de dolor, el nivel de distracción crece y se hace difícil concentrarse en la tarea que tienen delante.

El deporte profesional está muy lejos del concepto de salud con que los padres llevan a sus hijos al club cuando niños, ya que la alta competencia exige máximo rendimiento físico y mental en situaciones de presión, a veces extrema. Y obviamente, esto también suele estar lejos de ser divertido como lo era en aquellos tiempos. Por eso es tan importante prepararse para sobrellevar todo aquello que va más allá de la cancha o la actividad deportiva propiamente dicha. La Preparación Mental es determinante, y en ella entran en juego resortes específicos como manejar el foco o la concentración, la motivación o la activación; así como también todo aquello que rodea a la persona que está debajo del uniforme deportivo. La relación entre la Persona y el Jugador es directa: a mejor persona, mejor jugador… De allí el valor de la preparación, ¿no?

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