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LA LOTERIA DE LOS PENALES
QUE LOTERIA NI LOTERIA

Hablar exclusivamente de “Lotería” o de “Suerte” cuando uno está parado frente al punto del penal o la línea de foul, no puede dejar de sonar, como mínimo, a una sentencia parcial.

Repasemos la lista de ingredientes necesarios para salir victoriosos cuando uno se para ante el punto del penal, debe ejecutar un tiro libre en básquet o realizar un saque de potencia en vóley, por citar algunos ejemplos en los que hay un ejecutante solitario en un deporte de conjunto. Armando esa lista de ingredientes con amplitud de criterio para no dejar a nadie afuera, podemos convenir que nos harán falta, entre otras cosas, Técnica, Serenidad y, por qué no, una pizca de Suerte.

Técnica para tomar carrera, plantar bien el pie de apoyo y entrarle a la pelota, entre otras cosas, cuando uno ejecuta un penal; para colocar debidamente los pies, flexionar las rodillas, colocar correctamente hombro y brazo en la escuadra necesaria y realizar el necesario quiebre de muñeca a la hora de lanzar un tiro libre; o para lanzar la pelota hacia arriba o adelante, realizar el salto en busca del balón y poner la mano en posición correcta para realizar un buen impacto si hablamos de un saque de potencia. Técnica que se aprende, trabaja, pule y practica durante años, buscando llegar al escalón más cercano a la perfección.

Serenidad para poder elegir de que manera vamos a hacer la ejecución (en el caso de un penal, por ejemplo, si vamos a patear con sutileza o elegiremos el fierrazo a la cabeza del arquero), para escoger el lugar a donde vamos a dirigir el balón y para lograr la Concentración necesaria para poder concretar exitosamente la misión.
Suerte para que en el momento de realizar la ejecución no meta la cola ningún factor externo (viento, luz, etc) que nos distraiga o haga torcer la mira.

Decía que la “Técnica que se aprende, trabaja, pule y practica durante años”. La Suerte suele ser ingobernable, pero hay muchos que tratan de manejarla, controlarla o ayudarla con ritos o cábalas, que racionalmente hablando, solo sirven para mejorar o levantar la confianza del ejecutante. La pregunta obligada es ¿qué pasa con la serenidad y la concentración? Y la respuesta es que, salvo excepciones, se trabaja muy poco sobre estos ítems.

El deportista se entrena técnicamente, trabaja en la parte física y cuida su organismo para estar en condiciones de rendir, pero increíblemente, descuida su entrenamiento mental, y por ello, pese a tener una técnica depurada y en algunos casos exquisita, a estar diez puntos físicamente y a tener todo el apoyo estructural necesario detrás, más de una vez termina fracasando a la hora de conseguir un objetivo aparentemente fácil, como ejecutar un penal, un tiro libre o un saque en algún momento clave del partido.

Esa Serenidad que nos permite concentrarnos al punto de lograr sentirnos solos frente a la pelota y el arco / aro / red, en un estadio poblado por miles de personas, es propiedad de unos pocos elegidos; pero eso no quiere decir que un deportista de carne y hueso no lo pueda conseguir con trabajo. En definitiva, no solo Riquelme o Messi patean bien los penales; o meter un tiro libre no es algo reservado exclusivamente para Ginóbili o Prigioni. Miles de jugadores no tan talentosos son terriblemente efectivos a la hora de estar parados ante la línea de sentencias, ese lugar donde tal vez no hace falta tanta destreza física, y en el que podemos sacar ventaja en base a Serenidad y Concentración.

Y eso, al igual que un sistema defensivo, los centros al segundo palo, el trabajo físico en pista o gimnasio o la implementación de una buena dieta, SE TRABAJA. Si, uno puede trabajar para poder manejar la ansiedad cuando le toca quedar solo frente a la pelotita. Mediante técnicas de respiración que permitan bajar esa ansiedad para poder estar serenos y lograr la concentración adecuada para poder ejecutar correctamente; o utilizando anclajes que nos permitan aislarnos del bullicioso mundo que nos rodea en el estadio, para lograr quedar solos con la pelota y la meta a lograr.

El mundo del deporte ha crecido increíblemente en muchísimos aspectos. Las tácticas han evolucionado, los físicos son marcadamente diferentes, ha cambiado la alimentación e incluso la indumentaria. Todo, obviamente, en base a trabajo, investigación y especialización, buscando no dar ventajas. Entonces, ¿por qué cuesta tanto aceptar la inclusión de especialistas en el aspecto anímico y mental dentro de las estructuras de trabajo deportivas? ¿No estaremos dando mucha ventaja?

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