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HACETE AMIGO DEL JUEZ II

Uno de las costumbres más arraigadas en gran parte de los deportistas tiene que ver con pasarle la pelota de la culpa al árbitro, tema que ya he desarrollado en algún artículo anteriormente.
El reclamo y la protesta están siempre a la mano como primera manifestación cuando algo no nos favorece, y si bien eso es una respuesta común, hay algunas cositas que sería bueno revisar para comprender cuanto nos puede perjudicar estar tan pendientes de los árbitros.

En la cancha, con las pulsaciones y la adrenalina jugando su partido, mas de una vez nos cuesta leer o anticipar situaciones, por lo que generalmente (por no decir casi siempre) cuando las protestas o quejas contra los jueces empiezan a hacerse reiteradas o venimos de dos o tres seguidas, lo más probable es que estemos camino al temido “Fuera de Foco”.

A menudo desvalorizamos o le restamos importancia al esfuerzo intelectual que demanda la alta competencia. Sin darnos cuenta, gastamos mucha energía pensando para resolver situaciones durante entrenamientos y partidos, y cuando empezamos a mirar demasiado a los jueces esa energía o capacidad de atención se direcciona hacia el punto equivocado y empezamos a gastar combustible en algo que no nos va a dar los resultados que necesitamos.

En concreto…
… El árbitro puede pitar bien o mal, pero no suele ser el culpable de nuestros errores o de que estemos jugando mal. A veces se equivoca, si, pero si miramos la cantidad de veces que protestamos respecto a aquellas en las que esta comprobado que cobro mal, seguro la balanza se inclina más hacia el lado de las protestas producto de la frustración que nos provoca que la jugada no nos favorezca, que otra cosa.
... Si estamos jugando mal o algo no sale como queremos, la responsabilidad es sólo nuestra, por ende, es mucho mas inteligente usar nuestra capacidad y energía para ver que podemos cambiar, y no malgastarla protestándole a alguien a quien seguramente no vamos a poder cambiar.
… Cuando la atención se empieza a direccionar hacia el “que cobró” como primera opción, inconscientemente vamos dejando de lado el “que hice”, y los errores empiezan a sucederse porque al estar tan preocupados del arbitro, le ponemos poca pila a entender lo que me pide el Coach, el compañero o a hacer mi propio análisis de la situación, porque somos limitados y no nos da para hacer todo, y menos en el mismo momento.
… Si no le presto atención al “que hice”, difícilmente vaya a poder cambiar, por ende, lo mas probable es que mi juego empiece a caer por una pendiente en este partido.

La Solución es Simple y pasa, más o menos, por estos tips:

    • - Aceptar que, así como yo erro tiros o doy un mal pase, el árbitro es tan humano como yo y se puede equivocar, o puede leer la misma situación de otra manera, ergo, si no cobra lo que quiero, no es porque esté en contra mío ni nada por el estilo.
      - Entender que, como el Arbitro es quien tiene la autoridad, lo mejor para mi es tratar de darle una buena impresión o imagen, para que de esta manera, ante la duda, nuestra sonrisa y buena onda lo induzcan a, al menos, no pitar en contra nuestra, ya que el Juez, aunque algunos así no lo crean, es tan humano como nosotros, y si bien se lo prepara para tratar de ser imparcial y justo, esa “humanidad” lo hace proclive a dejarse llevar por estados de ánimo, presiones y demás, y por ende en situaciones de duda, lo mas probable es que, inconscientemente, pite para el lado del que le cae mejor.

    El de la Autoridad es un debate muy largo y profundo, pero en términos prácticos, con los árbitros y nuestra relación con ellos sobre el tapete, cuando las pulsaciones están por encima de lo normal, lo mejor es tratar de meternos en la cabeza que siempre es mejor acatar y aceptar la autoridad que desafiarla.

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