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FUERA DE FOCO

El agitado ritmo de vida en el que estamos inmersos nos lleva muchas veces a tener repartida la atención en varios frentes (chat, twitter, zapping, entre tantos ejemplos). Las distracciones son cada vez mayores en todos los ámbitos de la vida y el deporte no es la excepción, fundamentalmente porque los que los practican son seres humanos.

Humanos, falibles, limitados… Todos, las personas comunes y también los fuera de serie. Todos estamos propensos al “Fuera de Foco”, entendiendo por “Foco” a la capacidad de estar cien por ciento metidos en la actividad que tenemos delante. Tener esa capacidad de estar “cien por ciento concentrado” es uno de los atributos de los grandes deportistas, pero ellos también son humanos y por ende pueden sufrir también el temido “Fuera de Foco”.

El común de la gente piensa que los grandes deportistas nunca se desconcentran, no sufren presiones ni distracciones, olvidando o negando su condición de humanos. El propio “Manu” Ginóbili confesó en su columna en el Diario La Nación que sufrió las presiones en el Preolímpico de Mar del Plata: “Siento un enorme alivio y una gran felicidad por haber cumplido el objetivo después de sufrir, renegar y sentir un cansancio como pocas veces tuve en mi vida. No queríamos fracasar y sentimos todo el tiempo esa obligación de conseguir la clasificación. Después del complicado triunfo contra Puerto Rico, que nos dio el pase a Londres 2012, no pude evitar pensar en lo que hubiera sido quedarnos fuera de los Juegos en nuestra casa y tener que enfrentarnos con Dominicana por el tercer puesto…. Cuando me cayó esa ficha, me saqué un gran peso de encima. Hubiera sido uno de los peores golpes de mi carrera. La verdad es que se sintió la presión y el esfuerzo de jugar tantos partidos durísimos seguidos. Provocó un gran desgaste, especialmente en mí. Creo que por eso no pudimos jugar tan bien y lucirnos… En la final me costó más entrar en ritmo ofensivo porque estaba exhausto, sin piernas, tuve un gran defensor enfrente como Alex y, además, me frustré con los árbitros. Sentí que me perjudicaban y empecé a jugar contra ellos, buscando que me pitaran alguna falta. Acepto que no estuve muy lúcido. Me sentí vacío y con mucho fastidio… Yo creo que tanta presión de la gente nos llevó a esas ofensivas individuales, pero a la vez nos ayudó y empujó para sacrificarnos más en defensa. Igual fue sensacional el clima que se vivió en el estadio, con la gente cantando, con el himno, con nuestros familiares en las tribunas. Nosotros sabíamos que podía vivirse algo así y que no íbamos a poder golear y gustar, pero por momentos se nos hizo muy difícil ganar la clasificación. Aunque quisimos, fue imposible aislarse de ese ambiente”.

Si, es Emanuel Ginóbili quien reconoce que sintió la presión. El, un fuera de serie propietario de inolvidables hazañas, el mismo que en miles de ocasiones pareció inmutable e inconmovible. Ese mismo, por su condición de ser humano, también sufre las presiones y por ende lucir “Fuera de Foco” como cualquiera.

No es fácil manejar ni soportar las presiones. Las presiones no hacen otra cosa que nublar nuestra capacidad de análisis, resolución y toma de decisiones, y aprender a manejarlas es vital para poder potenciar nuestro rendimiento dentro de un campo de juego. El ejemplo de “Manu” sirve para darse cuenta que si a un fenómeno como él le puede afectar al menos una vez la presión externa, los deportistas de carne y hueso sin lugar a dudas sufren terriblemente por estas situaciones, que a la larga terminan erosionando su capacidad de concentración y enfoque para poder rendir a pleno.

La Serenidad y la Concentración se trabajan, y también en esos rubros se puede mejorar y progresar, como lo hacemos en el gimnasio, en los hábitos, los fundamentos o la capacidad estratégica.

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