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DUDA LETAL

La Duda es una de las principales razones por las cuales suele fallar un sistema táctico.
“Con ese sistema nos van a lastimar mucho. Es imposible defenderlos así”, le confiesa un compañero a otro en el vestuario luego de la practica en la cual el entrenador bajó las consideraciones tácticas para el partido que se viene. Muchas veces, esa “confesión” llega después de un entrenamiento en cuyo transcurso se trabajó el sistema en cuestión sin mayores complicaciones. El jugador lo llevó a cabo, cumplió y el entrenador se fue conforme, pero esa pizca de duda sigue trabajando en el deportista, y a la hora de la verdad esa puede ser la razón principal para que el sistema fracase tempranamente. Lo curioso es que, en la mayoría de los casos, todos ponen lo mejor de si en pos de alcanzar el objetivo común: ganar el partido, pero una falla comunicacional puede terminar derrumbándolo todo como si fuera una castillo de naipes.

¿Falla Comunicacional? Si, claro. Y de ambos lados. Arrancamos por el Entrenador, ya que si el jugador duda, esa sensación generalmente tiene su raíz en que la explicación o las razones respecto al cuestionado sistema táctico no deben haber sido del todo claras. O no fue claro el por qué usarlo, o no fue del todo precisa la explicación o la ejercitación del cómo utilizarlo. Y eso se da muchas veces porque el Entrenador comete el error de explicar sin reparar lo suficiente en la devolución del jugador, lo que provoca que aquel que debe ejecutar lo haga automáticamente, sin la convicción que viene de la mano de haber asimilado el concepto como propio. A veces, una pregunta (“¿se entiende?”, “¿alguna duda/sugerencia/ aporte?”) o sencillamente mirar las caras, es de gran ayuda. Si el Entrenador no convence, el Jugador no se convence (no es un juego de palabras) y el sistema no se practica con la convicción que lo acerque al éxito.

Del otro lado, el Jugador, suele optar por la obediencia y el silencio, a riesgo de caer en una actitud que lo lleva a practicar o trabajar la jugada/sistema o lo que fuere, sin la convicción ni el compromiso necesario para aprender y sacarle el jugo a lo que el entrenador está proponiendo. Lo hace con respeto y con sus mejores intenciones, pero sin jugarse entero en el proceso de asimilación y aprendizaje. Entrena bien, pero intelectualmente, en lo profundo, sigue dudando, y la duda lo lleva a poner el foco en las debilidades, temores y preocupaciones que le provoca el famoso sistema o jugada, en lugar de en las fortalezas que pudiera presentar y que, seguramente, llevaron la DT a querer utilizarlo. El Jugador cuestiona en la intimidad, en la practica entrena, pero calla, y la duda sigue dentro suyo y lo lleva a cuestionar y a, sin quererlo, potenciar desde su estado la debilidad del sistema que plantea su entrenador.

La ecuación es simple: cuando uno cuestiona, duda, y cuando duda, inevitablemente se va de Foco y su capacidad y entrega para hacer las cosas bien disminuye considerablemente.

Cuando se le muestra esta ecuación al Jugador, este suele defenderse alegando que no se anima a exponerle su postura al DT por temor a ser descalificado o a que el entrenador se enoje. Comparte la duda con algún compañero, con quien tal vez potencien el virus de la desconfianza, debilitando aún más las chances de que las cosas salgan bien.

Si el DT no abre las puertas de la Comunicación el panorama interno del grupo siempre se vuelve más endeble y propenso a este tipo de situaciones. Pero volviendo al Jugador, que en definitiva es el actor principal de esta historia.

Las soluciones también pasan por apostar a la Comunicación. Si no entendés, preguntá. No para cuestionar, sino para sacarte todas las dudas. Tal vez, transmitiendo con respeto tus dudas, puedas hacer un aporte interesante para todos. Y si las dudas persisten, en lugar de mirar las debilidades del sistema, pone el foco en sus fortalezas y hacé todo lo posible por hacerlo funcionar. Si lo hacés, es muy probable que algún compañero te siga y la cosa funcione. Y si la cosa no camina, el entrenador seguramente valorará tu entrega y se pondrá a buscar soluciones desde una postura positiva, en lugar de meterse a luchar con el jugador que “no está dando todo para que las cosas salgan bien”. Pero ese ya es otro tema…

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